Son 102. Velaí, velaí.

Tenía la sonrisa escondida bajo el peluquín una lágrima, y esa lagrimilla prendía tras de si aquella sonrisa. Como Las aventuras amorosas de Moliere, como las Zozobras Completas de Krahe.

Tenía el tropezón infección de zancadilla, tenía el simple error mil mañanas de resaca. Tenía mi español sotaque de rua Progreso y mi válvula un escape y mi saliva permiso. Lucia oscuridad en mi cuarto iluminado, temblaba aún mi colchón desde la última llorera, quería aquel Señor verme reir de las derrotas y aún me ganó al dominó bajo lápida y flores secas.

Enseguida se encendió el calor a una caricia, enseguida les enseñé a bailar folk a mis adidas, enseguida una omisión se convierte en el vacio y enseguida pude ver con que pies ando el camino. Tenía tus uñas en un aquel que requiere más sesiones, mil disculpas, un marrón y un breviario de artista. Un castigo, un bofetón, algo que contar sin prisa. Un ligue de quita y pon y algo que arde en mi camisa.

Un comentario para “Son 102. Velaí, velaí.”

  1. túa nai é meija lampantín! dice:

    que lindo meu…
    a foto asi oscuriña queda perfecta ;)

    e que bo o das adidas bailando folk, en breve funky, e reggae, e new age, xa verás ti!!que ainda lles queda moito que rachar, que ainda quedan outros catro pares!!

    cóidense

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