Son 100. Mi lengua y tu saliva.

Sabía que sabrías tan bien que me moria por saborearte. Por dejar caer a peso muerto mi lengua en tus repiraderos. en tu piel, en tus sudores, en tu calor interno. Sabía que ganarías por eso me moría por retarte, por respirarte cara a cara y entremezclar nuestros vapores. Sabía que te iba a gustar y por eso me gustaba pasearme por tu entrecejo, dejándome desear, alimentando un sueño osceno, dándote tu tiempo, cumpliendo con la misa, acabando el crucigrama en tu entrepierna antes de que llegáramos a vernos.
Sabía que eso era humedad sin ni siquiera rozarla y te rondé, y te busqué, y bailé un tango con nuestro temple… calentando el partido nos movimos como gatos al aire, hasta que me temblaron las piernas y tus labios. Me temblaron tus labios en los dedos, se me movian, se me escapaban, se me escurrian en un portal oscuro y nuevo. Y de repente tu boca, y de repente tu cuello, y de repente mis dientes tiraron de tu camisa y te arrancaron algo más que todo lo arrancable, y mi lengua y tu saliva.
Sabía que eran de locura cada dedo que apretaba mi cabeza contra tu sexo… y volví a saber que era humedad, que era deseo, que era velocidad, calor y vértigo… nos amamos viendo como nuestros brazos se pelaban, forcejeaban en el suelo y nos desnudaban… te penetré, abrazaste mi cabeza, abrazaste mi cintura, abrazaste mi pecho y follamos como locos, como locos, como locos…
…
17 de Agosto de 2008 a las 17:47
van cen chaval, 100! cen batallas gañadas, cen victorias jefe, cen polvos deses, cen corridas triunfais,
nada, que os meus parabens!
bicasos sir