Son 85. Recuerdos de tornillo.

No me acuerdo de nada, pero debió de ser inolvidable. Un baile con verbena y horas y horas dando vueltas sobre sí. Tanta, tanta fiesta que la gente se besaba por la calle y en el aire había algo que lo difuminaba todo, como si el pueblo, esa noche tibia de Agosto, se hubiera convertido en un lienzo pastel que con el dedo se desdibujaba en miles de colores mezclados y mate.

Ya hace meses que dejé de recordar lo inolvidable pero, sin caras ni palabras ni acontecimientos, veo la imagen general, un olor en mi paladar y un silencio ensordecedor que venía desde la punta del muelle donde fumábamos mil porros y las chicas se dejaban andar en las bragas.

Entonces, esta mañana salió el sol… y empezó a oler a horizonte y lonja en mi sonámbula percepción. Y voces de niños corriendo, cáscaras de pipas y algodón de azúcar. Petardos, farlopa y el cha-cha-chá del tren

Me di cuenta de que ya es verano.

Venga, vamos a pasarlo bien.

Un comentario para “Son 85. Recuerdos de tornillo.”

  1. cascuda barata dice:

    verán… e a salitre no pelo e o olor a argazo e as areas nos pés… e este ano é un verán que coma sempre non ten nada que ver cos anteriores… este está sendo especialmente curioso, pero maravilloso… hoxe foi un día de verán maravilloso… e chovía…

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