Son 78. Donde no hay nada.

Rock’n Roll en mi cabeza, en mi rodilla moviéndose a mil por hora. Rock’n Roll es histeria, es sensación, hambre, frío, calor, mordiscos. El Rock’n Roll me despierta, me destroza, me mata… me pone, me quita, me retiene en la retina todo lo que me quema el paladar. Saving Grace, I Must Be High, Like a Rolling Stone…

Algo se me despierta dentro, algo se vierte en el pecho, algo se moja… Se me retuerce un nudo por el cuello… por la espalda… sudo cuando suena Rock’n Roll…

Me lo pide el hígado, me lo pide el corazón y los temblores… Abandonaría a mi chica, escaparía de este curro y dejaría a mi familia… El Rock’n Roll me cura y me llena por dentro, por fuera…

Mi futuro esta vacío… es una habitación blanca, llena de gente pálida, silenciosa, vestida con ropas blancas… mi futuro no tiene movimiento, es una habitación de hospital o una carcel… una tumba febril llena de luz o el mismísimo vacío… pero suena, suena fuerte, en cada instante Ed Sullivan, Chuck Berry… suena Born to Run, Septiembre, Rhyttmen, El Ganador, Maneras de Vivir…

Existe Rock’n Rol incluso allí donde no hay nada… y ahí fue donde yo lo encontré hace años.

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